Caso Chacón – Rest Jürgen’s

Hace varias semanas me vi en la obligación ética de expresar en el Grupo Restaurantes en Costa Rica (foro en Facebook), una disculpa e informe por recomendar en Jürgen’s, #PrestigiosoRestaurante a un #EmpleadoEnDrogas y problemas adicionales sin haber hecho yo las averiguaciones pertinentes y a fondo.

La cosa es más allá de la adicción, la sorpresa que me llevé es que se borró el comentario y me expulsaron del grupo con más de 66000 miembros. Claro es que me llamó la atención; pareciera que la reacción de varios fue el hecho de poner la llaga en la herida al mencionar que los mismos empleados del restaurante indican que parece contratan personas en addiciones y problemas para pagarles menos salario y más horas por día ante la situación que no les dan trabajo en casi ninguna otra parte.

De ahí que hoy tomo tiempo para esto con paciencia y tranquilidad.

Las dos disculpas públicas que están relacionadas con Restaurantes y considero son de suma importancia, fueron:

 1- Me disculpo públicamente con don Jürgen F. Mormels, le doy mi sincera disculpa por hacer la recomendación a priori, de un joven de Puntarenas para un puesto de cocina que necesitaban en su Restaurante. Fue una obra social en pro de un padre joven sin trabajo y hijo de un adulto mayor. Pero tiene investigaciones penales y con el PANI; creí de buena fe que era una persona “segura”.

Además, este nuevo empleado me comentó que sus compañeros de cocina, desde el segundo día, le ofrecían conseguir marihuana y demás… La verdad es que, preguntamos en Puntarenas y en un restaurante donde trabajó este muchacho parece tiene clientela de adictos por lo que parece él hacía eventos privados con ensalada “feliz” así como cocteles “felices” (incluyendo personalidades de la zona) y de inmediato logró empatía con otros empleados en Barrio Dent.

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Los riesgos desmedidos

Resultó ser elocuente y muy entrenado en manipular o usar su necesidad, la cual no es más que el resultado de la experiencia negativa de vida. Con un nivel de libertinaje en todos los sentidos que tiene en velo el contexto de paternidad ante el PANI.

Por otro lado, el joven indicado me fue enfático (grabación que pasé ya a las autoridades) que además deben trabajar 10 horas al día sin extras, que las propinas se deben repartir entre todos (no solo los meseros) y que hay pescados que no están frescos o los sirven pasada su fecha de caducidad -“todo es un jolgorio”-, como así que aparentemente muchas regalías de los proveedores (carnes gratis y demás) siempre las venden. 

Lo dijo serio y con intención que yo supiera… ¿por qué? no sé.

Muchos dirán que el hecho que consuman drogas no tiene relación con el trabajo mientras cumplan sus labores… Eso no es así… y de ahí:

2- Me disculpo con nuestros clientes empresariales, colegas y otros comensales del Restaurante; pues esto afecta directamente a los clientes, como nosotros.

Al menos yo no pertenezco al nicho de mercado de narcos o afines y me afecta imaginar que de pronto en la cocina quién sabe con qué se condimente o que, con esos precios, se pase por encima de la dignidad de una persona vulnerable humana y socialmente.

O más aún quienes estén cerca de mi mesa, hoy día que tanta balacera está de moda por “ajustes de cuentas”, cosas en la que uno no tiene nada que ver.

Repito, parece que estas personas en “vulnerabilidad” según el joven puntarenense, los que trabajan ahí, es porque “se aprovechan de su condición” por el consumo de drogas y desenfreno sexual; ya que en ninguna otra parte seria los contratarían y así les pagan menos… 

Cuentos o no, es algo incómodo escuchar o imaginar que el dinero pagado vaya contra la dignidad de personas. Ante esos dos extremos/situaciones callado no puedo quedarme. Ya la Gerencia de la empresa está al tanto desde hace más de 30 días.

Desde L’Escargot o antes, mi familia y empresas han sido conocedores de la excelencia culinaria de la persona de don Jürgen F. Mormels como de su ética. Tengo claro que ahora él pasa menos tiempo en su negocio y por ello mi más sincera disculpa a él, su familia y todos los clientes.

La reacción del Grupo de Restaurantes y el Silencio en Barrio Dent, dejan qué pensar.

 ¿Realmente buscan empleados que se vean en la necesidad de largas horas, con menos que el salario base y sin pagar sus horas extras; por el simple hecho que la administración sabe sus debilidades humanas?

 ¿Existe el sentimiento de evasión tal que, más allá de la fiscal, está la salud pública y hasta la seguridad física de los clientes?

Sea en cumplimiento de la ley, o bien del sentido común empresarial y humano, ¿se toma en cuenta en los negocios de alimentos y bebidas, la salud integral y tratamientos que necesitan sus colaboradores?

Meditar estos temas es responsabilidad no solo de las autoridades judiciales y de salud, sino de la gente común…

¿Nos hacemos ricos aprovechándonos de colaboradores y clientes?

¿El Estado está dando el apoyo integral correcto a las empresas gastronómicas para que no se vean en ardides como estos para sobrevivir empresarialmente?

¿Cómo se está regulando la Salud Pública, pues por el flajelo de las drogas ilegales, como bien mencionó Ana Helena Chacón días atrás en un programa de TV, traen consigo un sin número de factores de alto riesgo?

¿Controla Tributación la impunidad de empresas cuyos clientes son “poderosos”?

Estoy seguro que no es difícil poner orden, tanto en casa como en la Patria, es asunto de seriedad y ética.

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